La medición de resistencia óhmica de devanados es una de las pruebas más sencillas de ejecutar y, sin embargo, de las más reveladoras. Consiste en inyectar una corriente continua conocida y medir la caída de tensión para obtener la resistencia de cada devanado en cada posición del cambiador. Es básica, pero detecta problemas que otras pruebas no aíslan con la misma claridad.
¿Qué revela? Conexiones internas de alta resistencia (soldaduras frías, contactos flojos), problemas en el cambiador de derivaciones, espiras en cortocircuito o abiertas, y asimetrías entre fases que indican un devanado en mal estado. Una resistencia notablemente distinta a la de las otras fases, o a la del historial, es una señal de alarma.
La interpretación es comparativa en tres ejes: entre las tres fases (que deberían ser similares), contra los valores de referencia del fabricante, y contra el historial del propio equipo. Como la resistencia de los conductores varía con la temperatura, todos los valores se corrigen a una temperatura de referencia para poder compararlos.
La prueba se complementa de forma natural con la de relación de transformación (TTR): mientras el TTR verifica la relación de vueltas, la resistencia de devanados confirma la integridad del circuito conductor y del cambiador. Juntas dan un panorama claro del estado eléctrico de los devanados antes de energizar.
Un detalle técnico importante: medir devanados con núcleo magnético requiere esperar a que la corriente se estabilice (la inductancia hace que tarde), por lo que se usan equipos con fuente de corriente estable y, en transformadores grandes, técnicas de desmagnetización o medición simultánea para acelerar el proceso.
En TEVKO medimos resistencia de devanados con instrumentación Omicron como parte del protocolo de diagnóstico, corregimos por temperatura y la interpretamos junto al TTR y el resto de pruebas. Es una pieza clave del diagnóstico que confirma la salud del circuito antes de devolver el equipo a operación.
