Por Romanov Sainz — TEVKO · Grupo TEMISA · Publicado el
Los bifenilos policlorados —BPCs, conocidos comercialmente como askarel— fueron un fluido dieléctrico muy usado en transformadores y capacitores hasta que se prohibió su fabricación por su persistencia ambiental y su riesgo para la salud. El problema es que muchos transformadores antiguos aún en operación pueden contener BPCs, o estar contaminados con ellos por mezcla, y su manejo está estrictamente regulado. Saber si tu equipo los tiene no es opcional: es una cuestión de cumplimiento y de responsabilidad.
El riesgo de los BPCs es doble. Por un lado, son contaminantes orgánicos persistentes: no se degradan fácilmente, se acumulan y tienen efectos documentados sobre la salud y el ambiente, por lo que están regulados a nivel internacional (Convenio de Estocolmo) y nacional. Por otro, un transformador con BPCs convierte cualquier fuga, mantenimiento o disposición en un evento que debe manejarse con protocolos especiales —no se puede simplemente filtrar, reusar o desechar el aceite como uno mineral común.
La forma de saber si un transformador contiene BPCs es analizar su aceite. La determinación se hace en laboratorio y cuantifica la concentración, que define la clasificación del equipo según la normativa aplicable (libre de BPCs, contaminado, o equipo con BPCs). Esa clasificación es la que determina cómo debe manejarse el transformador: desde su operación y mantenimiento hasta, eventualmente, su disposición final. Por eso el primer paso siempre es saber el dato, no asumirlo.
La implicación más importante para el mantenimiento es que un aceite con BPCs no sigue las rutas normales. No se filtra ni se regenera para reusar como un aceite mineral sano, y no puede mezclarse con aceite limpio (eso solo propaga la contaminación). Cualquier intervención sobre un equipo con BPCs —e incluso el muestreo— debe hacerse con las precauciones y la documentación que la normativa exige, y la disposición del aceite y del equipo al final de su vida sigue un canal regulado y trazable.
Por eso, en equipos antiguos o de historial desconocido, conviene incluir la determinación de BPCs en el diagnóstico inicial, especialmente antes de cualquier trabajo mayor de aceite (filtrado, regeneración, cambio) o antes de dar de baja un transformador. Descubrir BPCs después de haber manipulado el aceite sin precauciones es un problema mucho mayor —de cumplimiento y de riesgo— que haberlo sabido desde el principio.
Para el operador, la lectura práctica es simple: si tienes transformadores de cierta antigüedad, vale la pena saber su estatus de BPCs de manera documentada. Un equipo libre de BPCs se maneja con normalidad; uno contaminado o con BPCs requiere un plan de manejo conforme a la normativa. En ambos casos, tener el dato te protege a ti y a tu empresa.
El manejo, transporte y disposición de equipos o aceites con BPCs corresponde a empresas autorizadas para residuos peligrosos bajo la normativa mexicana; el rol del diagnóstico es detectarlos a tiempo y clasificarlos para que las decisiones de mantenimiento y disposición se tomen conforme a la ley.
TEVKO incluye la determinación de contenido de BPCs (askarel) en el diagnóstico de aceite cuando el equipo lo amerita, e interpreta el resultado para orientar el manejo conforme a la normativa aplicable, de forma independiente y multimarca, con protocolo documentado. Si tienes transformadores antiguos y no conoces su estatus de BPCs, contáctanos para evaluarlos antes de cualquier trabajo de aceite.
