Por Romanov Sainz — TEVKO · Grupo TEMISA · Publicado el
Un transformador tiene dos sistemas de aislamiento: el líquido (el aceite) y el sólido (el papel y el cartón prensado que envuelven los devanados). La diferencia crítica es que el aceite se puede filtrar, regenerar o cambiar, pero el papel aislante no: cuando se degrada, es irreversible, y es justamente el papel el que define la vida real del transformador. Medir su estado, sin desarmar el equipo, es lo que hace el ensayo de furanos.
Los compuestos furánicos —el más usado es el 2-furfural o 2-FAL— son subproductos químicos que se generan cuando la celulosa del papel aislante se degrada por temperatura, humedad y oxígeno. Esos furanos migran al aceite, así que midiéndolos en una muestra de aceite se puede inferir el grado de envejecimiento del papel sin abrir el transformador. Es, en esencia, una forma indirecta pero potente de estimar cuánta vida le queda al aislamiento sólido.
La utilidad práctica del ensayo de furanos es que responde una pregunta que ninguna otra prueba contesta bien: ¿qué tan envejecido está el papel? El DGA detecta fallas activas (arqueos, sobrecalentamientos); el análisis físico-químico evalúa el estado del aceite; pero la condición del papel —el factor que realmente limita la vida del transformador— se lee mejor a través de los furanos. Un nivel alto de 2-FAL indica un papel envejecido y, por tanto, una vida remanente reducida, aunque el resto del equipo parezca sano.
La interpretación se hace por niveles y, sobre todo, por tendencia. Un valor puntual de furanos da una idea del estado; una serie en el tiempo muestra si el papel se está degradando rápido —señal de un problema térmico o de humedad que hay que atender— o de forma normal por el envejecimiento natural. Un salto repentino de furanos suele acompañar a un evento térmico, y por eso el ensayo gana valor cuando se cruza con el DGA y con el histórico de carga y temperatura.
El ensayo de furanos cobra especial importancia en dos escenarios: transformadores de cierta edad, donde la pregunta de fondo ya no es 'cómo está el aceite' sino 'cuánta vida le queda al papel', y en decisiones de inversión —rehabilitar, reemplazar o seguir operando— donde conocer el envejecimiento real del aislamiento sólido cambia el cálculo. Para un activo caro y de plazo de reemplazo largo, esa información vale.
Conviene entender sus límites: los furanos son un indicador indirecto, sensible a factores como el tipo de papel (el papel térmicamente mejorado genera menos furanos) y al historial de tratamientos del aceite. Por eso se interpreta junto con el resto del diagnóstico y por tendencia, no como un número aislado. Bien usado, es una de las pruebas más valiosas para estimar la vida remanente de un transformador.
En un programa de mantenimiento predictivo, el ensayo de furanos se incorpora periódicamente en los transformadores críticos o de cierta edad, junto con el DGA y el físico-químico, para tener una imagen completa: el aceite, las fallas activas y el envejecimiento del papel. Esa imagen es la que permite planear con años de anticipación, no reaccionar ante la falla.
TEVKO realiza e interpreta el ensayo de furanos junto con el DGA y el análisis físico-químico del aceite para estimar el estado del papel aislante y la vida remanente del transformador, de forma independiente y multimarca, con protocolo documentado bajo norma IEEE C57 e IEC 60076. Si necesitas saber cuánta vida le queda a un transformador clave, contáctanos.
