Por Romanov Sainz — TEVKO · Grupo TEMISA · Publicado el
La puesta en servicio —o comisionamiento— es el proceso de poner a operar un transformador nuevo, reubicado o recién rehabilitado, y es un momento más delicado de lo que parece. Un transformador puede estar perfectamente sano y aun así sufrir daño si se energiza mal: por humedad alojada durante el almacenamiento o transporte, por una conexión incorrecta, o por una maniobra de energización inadecuada. Un comisionamiento bien hecho es lo que asegura que el equipo arranque y opere al nivel que su diseño especifica.
El comisionamiento empieza mucho antes de dar tensión, con una inspección de recepción y verificación. Se revisa que el transformador llegó sin daño (registrador de impacto, presión de nitrógeno o nivel de aceite), que los accesorios están completos, y que la instalación —conexiones, puesta a tierra, protecciones— está correcta. Saltarse esta verificación es la causa más común de problemas al arranque.
El núcleo del comisionamiento son las pruebas previas a energizar, con el transformador desenergizado. La resistencia de aislamiento e índice de polarización confirman que el aislamiento está seco y sano; el análisis del aceite (rigidez dieléctrica, humedad) verifica el estado del aislamiento líquido; la relación de transformación (TTR) y la resistencia de devanados confirman la integridad eléctrica y las conexiones; y se verifican las protecciones y el cambiador. Estas pruebas responden la pregunta clave: ¿está el transformador en condición de recibir tensión con seguridad?
Si las pruebas previas son favorables, sigue la energización controlada. No se trata de 'subir el interruptor': la primera energización se hace de forma planeada, verificando la secuencia de fases, vigilando el comportamiento del equipo y observando las protecciones. En transformadores con aceite que viajaron parcialmente drenados o con nitrógeno, antes hay que completar y procesar el aceite (filtrado/desgasificación) y dejar reposar para liberar el aire atrapado, porque energizar con aire en el aislamiento es un riesgo.
Tras la energización viene la vigilancia inicial. Las primeras horas y días de operación se monitorea temperatura, ruido, nivel de aceite y el comportamiento general; en transformadores importantes se toma una muestra de aceite para un DGA de línea base, que servirá de referencia para todo el diagnóstico futuro. Esta etapa cierra el comisionamiento y entrega un equipo no solo energizado, sino verificado y con su punto de partida documentado.
El valor de un comisionamiento formal es doble: evita dañar un equipo sano por un arranque mal hecho —algo que ocurre más de lo que se cree— y deja un protocolo documentado del estado inicial del transformador, que es la línea base contra la que se medirá su degradación en los años siguientes. Sin esa línea base, el diagnóstico futuro pierde su mejor referencia.
El comisionamiento aplica a transformadores nuevos, a equipos reubicados de una planta a otra, y a transformadores recién rehabilitados o rebobinados —en estos últimos, las pruebas de puesta en servicio son las que confirman que la reparación quedó bien antes de confiarle la operación.
TEVKO ejecuta la puesta en servicio y comisionamiento de transformadores y subestaciones —inspección de recepción, pruebas previas, procesamiento de aceite, energización controlada y vigilancia inicial con DGA de línea base— de forma independiente y multimarca, con instrumentación Omicron y Megger y protocolo documentado bajo norma IEEE C57 e IEC 60076. Si vas a energizar un transformador nuevo, reubicado o reparado, contáctanos para hacerlo con seguridad.
