Un transformador de potencia es un activo costoso y de largo tiempo de reemplazo, así que se rodea de un sistema de protecciones cuyo trabajo es desconectarlo —o avisar— antes de que una falla interna se convierta en una pérdida total. Conocer qué protege cada dispositivo ayuda a mantenerlas operativas y a interpretar correctamente un disparo.
Las protecciones mecánicas actúan sobre fenómenos físicos dentro del equipo. El relé Buchholz, instalado entre el tanque y el conservador, detecta la acumulación de gases (falla incipiente, da alarma) o el flujo violento de aceite (falla severa, dispara). La válvula de sobrepresión (o relé de presión súbita) protege el tanque ante un aumento brusco de presión por un arco interno. El indicador de imagen térmica y los termómetros vigilan la temperatura del aceite y del devanado, disparando ventiladores, alarmas o el interruptor según el nivel.
Las protecciones eléctricas, alojadas en relés en el tablero de la subestación, vigilan las corrientes y tensiones. La protección diferencial (87T) compara la corriente que entra con la que sale del transformador: si no coinciden, hay una falla interna y dispara de inmediato; es la protección principal en potencia. La sobrecorriente (50/51) actúa como respaldo ante cortocircuitos y sobrecargas. Se complementan con protecciones de tierra restringida (REF/64), sobreexcitación y, en algunos casos, distancia.
El mantenimiento de estas protecciones es tan importante como el del transformador mismo: una protección inoperante es una falsa sensación de seguridad. Incluye la prueba funcional del Buchholz y la válvula de sobrepresión, la verificación de termómetros y del sistema de enfriamiento, y la prueba de relés —inyección secundaria de corriente, verificación de ajustes y tiempos de disparo— bajo el esquema de coordinación de protecciones de la instalación.
Un punto crítico que se pasa por alto: después de cualquier intervención mayor, reubicación o cambio en la subestación, conviene re-verificar la coordinación de protecciones. Ajustes mal calibrados pueden dejar al transformador desprotegido o, al contrario, provocar disparos en falso que detienen la operación sin causa real.
La conclusión: las protecciones son la última línea de defensa de tu activo crítico. Mantenerlas probadas y coordinadas es parte integral del mantenimiento de un transformador y su subestación. En TEVKO atendemos el conjunto transformador-subestación, incluyendo la verificación de protecciones, interruptores y comisionamiento documentado.
