Aunque cumplen la misma función, un transformador tipo seco y uno sumergido en aceite se mantienen de formas radicalmente distintas. Confundir ambos programas —o aplicar el de aceite a un seco— es una causa frecuente de fallas evitables. Vale la pena entender en qué se diferencian.
El transformador sumergido en aceite usa el fluido dieléctrico como aislante y como refrigerante. Por eso su mantenimiento gira en torno al aceite: muestreo periódico para análisis fisicoquímico (rigidez dieléctrica, humedad, acidez) y cromatografía de gases disueltos (DGA), que detecta fallas internas incipientes. Se complementa con revisión de fugas, nivel y temperatura, estado de boquillas y radiadores, y la batería de pruebas eléctricas con el equipo desenergizado. Cuando el aceite se degrada, se filtra, desgasifica o regenera.
El transformador tipo seco —encapsulado en resina (cast resin) o abierto ventilado— no tiene aceite que analizar. Su mantenimiento se centra en la limpieza: el polvo y la contaminación sobre los devanados reducen el aislamiento y atrapan calor. Se revisa con limpieza periódica, inspección visual de la resina o el barniz en busca de grietas o decoloración por sobrecalentamiento, verificación de ventiladores y rejillas, y pruebas de resistencia de aislamiento e índice de polarización. La termografía es especialmente valiosa porque se hace en operación.
La frecuencia también difiere según el ambiente. Un transformador seco en un datacenter limpio y climatizado puede espaciar la limpieza, mientras que uno en una planta cementera o minera, con polvo abundante, puede necesitar limpieza varias veces al año. En el de aceite, el muestreo anual es una buena referencia, ajustada por criticidad y carga.
Ambos comparten un principio: el diagnóstico manda sobre el calendario. La termografía y las pruebas de aislamiento, que no requieren paro o requieren libranzas cortas, permiten detectar problemas a tiempo en cualquiera de los dos tipos. Y en ambos, llevar el historial de mediciones es lo que convierte un dato suelto en una tendencia accionable.
La conclusión: identifica el tipo de transformador antes de definir su mantenimiento. En TEVKO atendemos ambos —secos y sumergidos en aceite— con el programa correcto para cada uno, en planta y en sitio, bajo normativa IEEE C57 e IEC 60076.
